Esta web utiliza cookies para darte la mejor experiencia al consultarla. Si continúas navegando en ella, implica que estás de acuerdo. Aquí puedes consultar la política de privacidad de TCA Recovery Coach.
Entendido


Cómo la ciencia me ayudó a recuperarme del TCA I




Durante la recuperación de un trastorno alimentario, necesitas utilizar todos los recursos de los que puedas disponer. Estos pueden ser de lo más variado: una terapia psicológica, adoptar una mascota, pedir a un amigo que te acompañe en los desafíos de comida o incluso usar tus rasgos personales y habilidades en favor de tu recuperación. Esto último es justo lo que hice: usar mis habilidades “científicas” para recuperarme. 

Una parte importante de mi trabajo académico consiste en investigar así que estoy acostumbrada a leer artículos científicos, diseñar estudios o escribir informes. Cuando decidí recuperarme totalmente empecé a buscar conocimiento riguroso porque necesitaba entender qué demonios me había pasado durante casi 25 años y por qué sólo me había recuperado parcialmente. Pensé: “Voy a tomarme esto muy en serio, como si fuera mi tesis doctoral. ¿Qué más puedo perder después de tanto tiempo?”. Y así hice mi primera búsqueda en Google (no os  engaño, siempre empiezo por aquí). 

Hay muchos estudios interesantes que podría citar pero las tres investigaciones que cambiaron radicalmente mi forma de entender los trastornos alimentarios y por qué había sufrido de anorexia tanto tiempo fueron: el experimento del hambre de Minnesota, la explicación evolutiva de la anorexia nerviosa y los estudios sobre las bases genéticas de los TCA. A continuación os resumiré los principales hallazgos de estas investigaciones para que así, mejorando nuestra comprensión de los  trastornos alimentarios, podamos aprender las claves para una recuperación real y definitiva. Esto solo debía ocupar un post, al final me ha dado para tres, y son los tres artículos con los que inauguro el blog así que no seáis muy duros, estoy aprendiendo cómo funciona esto. 

El Experimento del Hambre de Minnesota 
El conocido como Minnesota Starvation Experiment es un estudio experimental realizado en la Universidad de Minnesota entre noviembre de 1944 y diciembre de 1945 (II Guerra Mundial). El objetivo principal era examinar los efectos fisiológicos y psicológicos de la restricción alimentaria severa y testar la eficacia de diferentes estrategias de rehabilitación nutricional. El Prof. Ancel Keys dirigió la investigación para comprender los requerimientos de realimentación que necesitarían las personas después de la guerra. 

Un total de 36 hombres sanos participaron voluntariamente en el estudio, que constaba de cuatro fases diferenciadas. La primera fase de control duraba 3 meses; durante este tiempo los participantes recibieron una dieta de 3.500 kcal al día (para mantener su peso saludable). La segunda fase de semi-inanición duraba 6 meses; aquí los participantes recibían una dieta media de 1.560 kcal al día provenientes principalmente de patatas, pan y vegetales con el fin de simular la comida que recibía la gente en la guerra. La tercera fase de rehabilitación restringida duraba otros 3 meses; aquí los participantes fueron divididos en grupos de 4-8. Cada grupo recibió una dieta controlada con cuatro posibles niveles calóricos y a la vez, dentro de cada subgrupo, se administraban distintos aportes de proteínas y suplementos vitamínicos. De esta forma los investigadores podían examinar los efectos de diferentes estrategias de rehabilitación nutricional tras el período de semi-hambruna. La cuarta fase de rehabilitación no restringida duraba 2 meses y en ella los participantes podían comer libremente lo que quisieran, pero monitorizados por los investigadores. 

En 2004, la mitad de los participantes en el experimento fueron localizados y entrevistados. Ninguno se arrepentía de haber participado en el estudio. Al contrario, todos decían que lo volverían a hacer y no reportaron ninguna secuela física o psicológica (Kalm & Semba, 2005).

Resultados
El ingente trabajo, titulado “The Biology of Human Starvation”, fue publicado en 1950 en dos volúmenes donde se analizaron pormenorizadamente los datos fisiológicos y psicológicos recopilados en el estudio. En conjunto, el impacto de la limitada disponibilidad de comida y la pérdida de peso fue profundo tanto en el cuerpo como en la mente de los participantes. Tras el periodo de semi-inanición, los hombres perdieron el 25% de su peso corporal. Durante la realimentación, los hombres necesitaron +4.000 kcal al día para restaurar su peso progresivamente. Cuando se les dio acceso libre a la comida, los hombres hacían ingestas de 5.000-10.000 kcal al día. Su comportamiento se normalizó una vez restaurados el peso y estado nutricional. No manifestaron problemas de salud a largo plazo. Pero lo que más nos interesa es atender a los efectos psicológicos y fisiológicos de la restricción alimentaria.


Efectos psicológicos
- Preocupación constante por la comida: los participantes pasaban la mayor parte del día pensando en comida. Soñaban con comida alta en calorías a la que no tenían acceso. Pasaban la mayor parte del tiempo hablando de alimentos, recetas, agricultura, etc. Se ponían nerviosos si les cambiaban los horarios de las comidas. Algunos sentían intenso placer al oler los alimentos o ver a otros comer.
- Impulsos de sobreingesta y hambre extrema: los hombres alargaban las comidas todo lo que podían, ya que no querían que la experiencia de comer terminara. Con acceso ilimitado entre comidas a café solo y chicles, la mayoría bebía café y masticaba chicle continuamente. Cuando tuvieron acceso libre a la comida, comían miles de calorías de una sentada. 
- Síntomas afectivos: el estado de ánimo de los hombres empeoró rápidamente. Al principio era un grupo enérgico que hablaba y debatía sobre política y actualidad, luego se convirtió en un grupo de individuos aislados y obsesionados por la comida. Se mostraban irritables, nerviosos y decaídos. Se registraron niveles elevados de ansiedad, pensamiento obsesivo, depresión e hipocondría (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota).
- Distorsión de la imagen corporal: a pesar de su pérdida significativa de peso, algunos hombres no se veían a sí mismos excesivamente delgados. Percibían a los demás como “gordos”. Algunos mostraban preocupación por su parte abdominal, expresando malestar por gases, estreñimiento e hinchazón. 
- Capacidad cognitiva: los participantes reportaron una disminución en las capacidades de concentración, comprensión, juicio y memoria. 

Efectos fisiológicos
- Tolerancia al frío: los hombres no soportaban el frío continuo y solicitaban mantas incluso en verano. 
- Deseo sexual: se redujo drásticamente al tiempo que mostraban síntomas claros de aislamiento y evitación social. 
- Metabolismo: reducción significativa de los procesos fisiológicos compatible con la reducción de la tasa metabólica basal que se manifestó en una menor temperatura corporal, disminución de la tasa respiratoria, bradicardia, etc. 


Conclusiones

¿Te resultan familiares estos síntomas psicológicos y físicos? A mí sí, los sufrí todos durante mi TCA. Sin embargo, estos hombres no tenían un TCA: ¿A qué se deben las semejanzas entre sus síntomas y los síntomas que presentan las personas con TCA? Fácil: tienen en común la restricción alimentaria y el consiguiente estado de déficit energético. 

Los resultados del experimento mostraron cómo la restricción alimentaria influye negativamente en el estado de salud global del individuo tanto a nivel físico como a nivel conductual, cognitivo y emocional. Esto es muy importante para comprender la sintomatología de los TCA, así como la de personas que hacen dietas de adelgazamiento. El importante paralelismo entre los síntomas de los participantes en el experimento y de las personas con TCA indica que dichos síntomas resultan de la propia restricción alimentaria y que, por tanto, revertirán con la completa rehabilitación nutricional. 

¿Quiere decir eso que es suficiente con la rehabilitación nutricional para “curar” un TCA? No. La rehabilitación nutricional es necesaria, pero insuficiente para la recuperación total de un TCA. A pesar de las semejanzas, hay diferencias importantes entre las personas sometidas a restricción alimentaria sin TCA y las personas con TCA. Es precisamente aquí donde está el componente específico del TCA que no está presente en personas que sólo presentan restricción severa. Una diferencia esencial es que la persona con TCA puede no sentir la necesidad de rehabilitarse nutricionalmente (en parte porque percibe que está mejor de lo que realmente está). Otra diferencia es el miedo visceral a ganar peso y “pasarse” comiendo. Relacionado con esto, está la preocupación excesiva por la comida baja en calorías y saludable. Todos estos son rasgos psicológicos más profundos que no se manifestaron en los participantes del experimento y que forman parte central del TCA. En cualquier caso, es importante comprender que algunos efectos psicológicos producidos por la desnutrición se revertirán con la adecuada rehabilitación y normalización de la alimentación: obsesión constante por la comida, las recetas, las noticias o programas de cocina, etc. Todos estos ejemplos parecen estar generados por el propio estado de desnutrición y no por el TCA. ¡Yo misma puedo dar fe de que esta obsesión con la comida remite a medida que restauras tu peso natural!

¿Qué nos enseña el experimento de Minnesota para el abordaje de los TCA?

> La restricción alimentaria produce un elevado interés y pensamiento obsesivo por la comida y la alimentación. 
> Los episodios de sobreingesta o hambre extrema pueden resultar de los periodos de restricción y subingesta.
> Muchos síntomas de los TCA se derivan de la restricción y se resolverán con la rehabilitación nutricional completa.
> La restricción de comida afecta negativamente a las emociones y al estado de ánimo, aumentando la ansiedad, irritabilidad y obsesividad.
> Los participantes superaron su peso previo al estudio en un 10% durante la rehabilitación (fenómeno denominado overshooting del que hablaré en otro post), pero en dos años todos ellos volvieron naturalmente a su peso previo. Existe una presión biológica por mantener el rango de peso corporal (set point weight).
> La rehabilitación nutricional completa lleva tiempo. Los participantes estuvieron sometidos a restricción severa durante 6 meses y tardaron casi dos años en recuperarse totalmente.

Este experimento no es perfecto (como ninguno). Pero el valor de sus resultados es incalculable para entender los efectos de la restricción alimentaria en personas sanas. Hoy en día, con los estrictos estándares éticos de investigación, sería inviable hacer un experimento de este tipo. La muestra sólo estaba formada por hombres blancos jóvenes porque todos eran objetores de conciencia que habían accedido a participar en el experimento en lugar del servicio militar. El tamaño de la muestra puede parecer reducido, pero para un experimento intensivo de un año de duración resulta inviable disponer de muestras mayores. Sorprende lo meticulosamente que el experimento fue diseñado, ejecutado y analizado dados los medios y conocimientos de la época: ¡hablamos de los años 40! 

Destacar que  estudios descriptivos  posteriores realizados con supervivientes de campos de concentración, prisioneros de guerra, veteranos y personas en huelga de hambre por razones ideológicas han revelado el impacto de la restricción prolongada y la hambruna sobre la salud mental, las conductas y actitudes relacionadas con la comida (e.g., Favaro, Rodella & Santonastaso, 2000; Fessler, 2003; Tress, 2016). Si bien no podemos establecer una relación causal en base a dichos estudios, ponen de relieve la necesidad de diferenciar los efectos de la malnutrición y restricción de los efectos específicos de los TCA; lo que a menudo genera confusión entre los propios profesionales que trabajan en este campo.

Cuéntame, ¿conocías este experimento? ¿Te ayuda a entender mejor los trastornos alimentarios? ¿Qué lección puedes sacar para tu recuperación? 



Referencias:

Favaro, A., Rodella, F., & Santonastaso, P. (2000). Binge eating and attitudes among Nazi concentration camp survivors. Psychological Medicine, 30: 463-6. 
Fessler, D. (2003). The implications of starvation induced psychological changes for the ethical treatment of hunger strikers. Journal of Medical Ethics, 29: 243-47.
Kalm , L.M., & Semba,  R.D. (2005). They starved so that others can be fed better: Remembering Ancel Keys and the Minnesota Experiment. Journal of Nutrition, 135(6).
Keys, A., Brozek, J., Henschel, A., Mickelsen, O., & Taylor, H. L. (1950). The Biology of Human Starvation (2 volumes), University of Minnesota Press.
Tress, L. "For many Holocaust survivors, effects of wartime starvation still a plague". Publicado en The Times of Israel, 3 Mayo de 2016.

Deja tu comentario

Nombre
Comentario

Otras personas han comentado ...

Anne
13-12-2019
Le felicito por el blog, un espacio que seguro servirá de mucho para los que han atravesado, o aún lo hacen, por un TCA. Sin duda no ha podido elegir un modo más acertado de comenzar con las publicaciones, también me he concentrado en intentar comprender de un modo más "científico" mi TCA, para con ello comprender un poco esto que tengo, pero también para difundir la información con la gente que conozco. No sé si les pasa pero me encuentro a menudo con muchos prejuicios sobre estas enfermedades que a veces rayan en lo ofensivo para los que la tenemos y genera no sólo poca comprensión de parte de los otros, sino también poca empatía. Gracias

Respuesta:


¡Gracias por tu aportación! Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Existen demasiados estereotipos, prejuicios y falsas creencias sobre los TCAs, entre los mismos profesionales del ámbito de la salud. Lo que resulta aún más doloroso y difícil a la hora de encontrar ayuda efectiva. Esta es precisamente una de las razones por las que decidí crear esta web y escribir este blog porque necesitamos desmitificar y des-estigmatizar los TCAs con "ciencia" y también experiencia vivida de las personas afectadas. Aunque es triste tener que lidiar con la incomprensión de los demás, no permitas que ello te detenga de alcanzar tu salud y libertad.

Sony
05-12-2019
No conocía el estudio, pero me hace "click" por completo, pues es la historia de mi vida, en el sentido de que, me he sometido a dietas tan restrictivas que el consabido resultado ha sido siempre muy frustrante. Ahora encajan perfecto las piezas del puzzle. Gracias!

Respuesta:


Me alegra que te haya sido útil conocer esta investigación. Yo también me sentí así cuando lo leí. Es una pena que estudios científicos así no se divulguen más y sobre todo los profesionales sanitarios los conozcan y lleven a la práctica clínica. Espero que no vuelvas a caer en la trampa de las "dietas restrictivas" nunca más. Ya has visto dónde nos llevan. Ánimo!

Lara
04-12-2019
Primero de todo: ¡enhorabuena por tu nueva web y por este proyecto que estoy segura de que va a ayudar a mucha gente!

En segundo lugar, no has podido elegir mejor tema para inaugurar el blog. Sobre todo porque cada vez existe más evidencia científica de que la restricción calórica y el déficit energético son los detonantes de un gran porcentaje de TCA.

Tenemos que dejar de ver estas enfermedades como "meros" trastornos conductuales y comenzar a entenderlos como enfermedades con un componente químico/biológico. Solo así tendremos las herramientas para curarlos.

Con respecto a tu pregunta, en los años que estuve en quasi recuperación conocí este experimento, pero mi cerebro estaba todavía demasiado desnutrido (y mi TCA aún arraigado) y no supe reconocerme en los resultados.

Ahora al leer este post no hago más que asentir y reconocer todos esos estados. Obsesión por la comida en cualquier formato, hambre física y mental, irascibilidad, rigidez, miedo a engordar, etc. Buff...

Respuesta:


Lo primero, me alegro de que estés (casi) recuperada. Es un logro enorme, enhorabuena! Lo segundo, coincido contigo 100%. De hecho en los dos otros artículos de esta serie abordaré también las bases genéticas y la explicación evolutiva de los trastornos alimentarios restrictivos que apuntan en la dirección de lo que comentas. No hablo más para evitar spoilers :)

María
04-12-2019
No conocía este experimento. Sorprendentes y reveladores los resultados para entender los efectos de la restricción de comida. Gracias.

Respuesta:


Eso mismo pensé yo cuando lo leí. Cómo es posible que esta investigación apenas se conozca y difunda? La restricción de comida prolongada tiene efectos evidentes sobre la salud mental y física que pueden llegar a ser peligrosos y aún así se siguen pautando dietas restrictivas. Además es claramente necesario separar los efectos de la restricción y malnutrición de los efectos específicos de los TCA. Gracias por comentar.

Últimos artículos del Blog