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Cómo identificar si un ser querido sufre un trastorno alimentario

 


A menudo recibo mensajes de familiares, amigos, parejas o los propios afectados sobre cómo saber si alguien sufre un trastorno alimentario. He decidido elaborar una lista de los signos y síntomas de alerta comunes que pueden ayudar a identificar cuando un ser querido está sufriendo un trastorno alimentario. Esta lista no pretende ser exhaustiva ni agota todas las posibles manifestaciones que se pueden dar. Una persona no tendrá todos los signos y síntomas al mismo tiempo, éstos varían entre los diferentes tipos de trastornos alimentarios y no siempre encajan en categorías claramente definidas. 

El objetivo es ofrecer una visión general del conjunto de conductas, actitudes, emociones y síntomas físicos que indican la posible existencia de un problema. Si bien una persona no tiene que presentar todos los signos y síntomas para sufrir un trastorno alimentario, el hecho de que se presenten algunos debería ponernos en alerta. Cuanto antes se detecte un trastorno alimentario, mejor en términos de recuperación e intervención.


Si sospechas que un ser querido puede tener un trastorno alimentario y quieres ayudarle, habla directamente con él o con alguien que a su vez pueda hablar con él sobre el problema. Antes de hablar, conviene prepararse y conseguir información para sustentar tus preocupaciones. La siguiente lista puede servirte de guía sobre qué indicios buscar.

CONDUCTUALES 
- En general todas aquellas conductas y actitudes que indiquen que las dietas, la pérdida de peso y el control de la alimentación son preocupaciones centrales.
- Rechaza comer ciertos alimentos, lo que se va convirtiendo en restricciones sobre categorías o grupos alimentarios (ej., limitar o eliminar carbohidratos).
- Incomodidad para comer en público o con otras personas.

- Rituales de comida como: masticar demasiado despacio, cortar la comida en trozos muy pequeños, utilizar siempre los mismos utensilios para cocinar o comer, calentar demasiado la comida, absorber la grasa con servilletas, masticar y escupir, etc.
- Saltarse comidas o tomar raciones pequeñas en las comidas principales.
- Seguir las nuevas tendencias alimentarias (ej., nada de azúcares, nada de lactosa o gluten, veganismo).
- Empezar dietas frecuentemente.
- Dejar de salir con amigos, abandonar hobbies o reducir la vida social. 
- Pesarse frecuentemente.
- Cocinar para otros y luego no comerlo.
- A menudo ir al cuarto de baño u otro lugar inmediatamente después de comer (dejar el grifo corriendo o algún otro sonido para ocultar el ruido del vómito).
- Desaparece comida en casa continuamente.
- Leer continuamente artículos, libros y otra información sobre nutrición, alimentación, pérdida de peso o fitness. 
- Rigidez en torno a la comida y los hábitos de alimentación: qué y cuánto comer, horarios, lugares, frecuencia, etc.  
- Contar calorías o macro-nutrientes.
- Hablar continuamente sobre comida, juzgar lo que otros comen, hacer comparaciones sobre la comida, el peso, el cuerpo, etc. 
- Leer detenidamente las etiquetas nutricionales de los productos.
- Se encuentran restos de vómito en el baño.
- Ocultar la pérdida de peso usando ropa ancha.
- Hacer ejercicio de forma compulsiva o rígida. No saltarse ningún entrenamiento a pesar de sentirse enferma, cansada, etc. 
- Evitar reuniones familiares, viajes y eventos sociales donde haya comida. 
- Mentir sobre los hábitos de alimentación o utilizar excusas para evitar comer.
- Comer en grandes cantidades a escondidas.
- Tomar una cantidad excesiva de chicle o caramelos sin azúcar, bebidas light, café, infusiones, agua... en lugar de comidas energéticas y nutritivas.
- Esconder, acaparar, robar o tirar comida.
- Beber alcohol y comer menos para compensar.
- Hacer frecuentes comprobaciones corporales como: mirarse al espejo, medir partes del cuerpo, chequear el ajuste del cinturón, probarse ropa pequeña, etc.
- Consumir sustancias para controlar el peso como pastillas adelgazantes, laxantes, diuréticos, estimulantes, etc.
- Comer continuamente y sentirse incapaz de parar.



EMOCIONALES
- Preocupación constante por el peso, tamaño o forma del cuerpo, la comida, calorías o macros, dietas, etc.

- Miedo intenso a subir de peso; temor a deshacerse de la báscula.
- Alta sensibilidad al rechazo; necesidad de alivio y seguridad constante.
- Tendencias perfeccionistas, obsesivas y rígidas.

- Culpa al ingerir ciertos alimentos o cantidades.
- Miedo irracional a la grasa, el azúcar y otros ingredientes.
- Miedo irracional a la grasa corporal.
- Remordimientos después de comer.
- Temor a quedarse sin comida; sentir como si no fuera a haber suficiente. 
- Cambios bruscos de humor.
- Tristeza, apatía, desesperanza
.
- Irritabilidad y suspicacia. 
- Se muestra solitario y malhumorado.

FÍSICOS
- Fluctuaciones de peso notables (subidas o bajadas).
- Dificultades de concentración.
- Analíticas anómalas: anemia, alteraciones hormonales, niveles bajos de potasio, leucocitos, hemoglobina, zinc y otros minerales esenciales, etc. 
- Mareos (sobre todo al levantarse), desmayos o síncopes.
- Alteraciones del sueño.
- Problemas dentales como erosión del esmalte dental, caries, sensibilidad o decoloración (por el vómito inducido).
- Piel y pelo muy secos, uñas quebradizas, pérdida excesiva de cabello, piel pálida, etc.

- Vello fino en el cuerpo (lanugo).
- Debilidad muscular. 
- Piel amarillenta (por consumir grandes cantidades de carotenos).
- Lenta cicatrización de las heridas.
- Ojos inyectados en sangre y/o glándulas salivares inflamadas.
- Baja temperatura corporal; sensación de frío continuo y extremidades frías.
- Baja presión sanguínea y ritmo cardiaco irregular.
- Estreñimiento, dolor de estómago, acidez, reflujo y otras molestias digestivas. 
- Marcas en el dorso de las manos y los dedos por forzar el vómito.
- Fatiga y cansancio.
- En mujeres: pérdida o alteración del ciclo menstrual. 
- En casos de diabetes: incumplir el tratamiento para diabetes, evitar inyectarse insulina o medirse la glucosa delante de otro, miedo a que la insulina provoque ganancia de peso, etc.



La mejor forma de aproximarte a la persona que puede sufrir un trastorno alimentario es desde el cariño, la empatía y la preocupación auténtica nunca desde el juicio, la crítica o la culpa. Si tienes suficiente confianza, puedes decirle lo que ves que está sucediendo, cómo te sientes y por qué estás preocupada. Intenta ser lo más específico y claro posible sobre tus preocupaciones. Puedes contactar con alguna asociación de trastornos alimentarios para obtener orientación y apoyo como ADANER o ACAB. También te recomiendo visitar las webs de Proyecto Princesas, FEAST y More-Love. NEDA (National Eating Disorders Association) ofrece folletos informativos muy útiles para familiares, afectados y el público general. 

Evita entrar en confrontaciones o luchas de poder con la persona afectada o demandarle cambios en este momento inicial, pero tampoco desistas o abandones al primer intento. A veces se requieren varias aproximaciones para que la persona con trastorno alimentario escuche, acepte ayuda y tome acción. Si eres padre, madre o cuidador de un menor, tendrás que insistir en el tratamiento y utilizar tu autoridad legítima para conseguirlo.

Sé que parece difícil pero recuerda que los trastornos alimentarios son enfermedades muy serias. Pregúntate, ¿qué harías si vieras a tu hijo/a consumir una droga como la heroína? Los trastornos alimentarios causan graves efectos físicos, mentales, emocionales y sociales y pueden ser mortales. Consulta a un buen equipo profesional o asociación sobre cómo afrontar mejor esta difícil tarea. Pero, por favor, no la dejes pasar. Tu hija, pareja, amigo, familiar, etc., te necesita más que nunca aún cuando no pueda entenderlo.



Referencias 
Costin, C. (2007). 100 Questions & Answers About Eating Disorders. Jones and Bartlett Publishers.
Costin, C. (2007). The Eating Disorder Sourcebook. McGraw Hill.
Costin, C. (2013). Your Dieting Daughter: Antidotes Parents can Provide for Body Dissatisfaction, Excessive Dieting, and Disordered Eating. Routledge.
Musby, E. (2014). Anorexia and Other Eating Disorders: How to Help your Child to Eat Well and Be Well
Gaudiani, J. (2019). Sick Enough. Routledge.
Farrar, T. & Sanchez, M. (2019). ¡Rehabilitación, Reprogramación, Recuperación! Cómo Recuperarse de Anorexia para el Adulto Determinado.

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